Son extrañas las cosas que uno puede recordar de cuando es menor, pero recuerdo muy bien el momento de “tregua” en tiempos de guerra con mi padre. Yo era algo más chico y una tarde, en la casa del campo, nos quedamos toda la familia mirando The Lost City, mi mamá se levanto primero y se fue a dormir, luego mi hermana salió por ahí, y mi hermano se fue a jugar. Solo quedamos los dos, padre he hijo mayor contemplando la película de Andy García. Nos conocemos, sabíamos que al otro le había gustado la trama, habíamos enganchado pero estábamos peleados.
Cuba rotaba sus gobernantes y yo con algunas preguntas que quería hacerle a mi papá, pero la verdad me daba algo de miedo -a veces se enojaba si yo no sabía algo que el lo daba por sabido- preferí omitir las dudas.
La película terminó, era una cinta de vhs, ambos nos quedamos sentados, aunque la cinta ya no pasaba imagen, mi papá le dio un largo trago a una lata de cerveza.
- Estuvo buena la película, ¿de donde la sacaste?
- Me la conseguí hace un tiempo, con un profesor.
- La ciudad perdida… ¿Quieres una cerveza?
Y la guerra cesó. Gracias Andy.

2 comentarios:
teamoandyperez
Tienes que ser más cuidadoso con las formas, Freddy, pero me gusta esta entrada un montón.
Un saludo. 8)
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