viernes, 24 de julio de 2009

Balada desde otro país


Entonces desperté, eran las dos de la tarde, no se porque me quedé hasta esta hora, calculo que desde las 9 AM aproximadamente no dormía sino que me daba vueltas en mi cama con los ojos cerrados, pongo el notebook en mis piernas y lo prendo sin tener claro cual sería la dirección que tomaría mi intrusión a Internet, me quedo un rato mirando la pantalla, abro la carpeta de música, pero no sabia en que banda o canción clikear… dejo el notebook a un lado y me doy vuelta en la cama dando la espalda a la pared, miro mi chaqueta café colgada en la silla que finge ser un velador pero no le sale, la carta queda sobresaliente del bolsillo de la chaqueta, puedo verla, no había querido abrirla anoche, la saco, me siento en la cama en calzoncillos mirándola leo su nombre en el remitente, leo el país de origen, Australia, pienso en lo lejos que está ese país de mierda y mejor me voy a tomar algún café.

Me levanto, paso al baño, me miro en el espejo, recuerdo una noticia, un tipo que todos los días se sacaba una foto estilo carnet, no se con que propósito, a veces no se necesitan propósitos, dan ganas y ya, el tipo creo que hizo un blog o algo con todas sus fotos, por varios años, más de diez creo, no lo recuerdo, y me dan ganas de haberlo hecho, solo para ver como he ido cambiando, típico, cuando uno está solo piensa este tipo de huevadas, pongo el hervidor y preparo un café, me comienzo a preparar un pan con miel, pero lo dejo a la mitad pues me pegotee los dedos y eso me carga, regreso a la pieza, bebo un sorbo de café y finalmente decido reemplazarlo, agarro 4 lucas y voy al almacén de la esquina, compro una botella de coñac y un paquete de cigarros corrientes.

De regreso por una plazuela veo a un niño de unos 3 o 4 años, viste un abrigo azúl marino y un gorro con orejeras gris, está solo, no hay nadie más en la plaza y hace pucheros, me acerco con mi bolsa de provisiones y lo saludo, no me responde, solo me mira con ojos en lagrimados, se nota que no quiere dejar escapar el llanto, es valiente, pero un niño al fin y al cabo,
-¿alguien te pego?- digo poniéndome en cuclillas para estar a su altura
-no- dice metiendo su manita dentro de su manga,
-entonces.. estas perdido?”
-un poco- y nuevamente se le asoman lagrimas, pero no le corren,
-haber, no importa, espera aquí, seguro vienen por ti- digo sonriéndole para que esté tranquilo,
-es que, es que, es que no hay nadie…- lamenta agachando su cabeza y sacudiendo su pantalón, se nota que se había caído o había gateado en la tierra
-si quieres te acompaño hasta que vengan por ti- en todo caso no tenia mucho que hacer, y no quería llegar a que aquella carta me tenga intranquilo,
-bueno, pero sentados- dice despacio y así lo hacemos, los primeros minutos el no hablaba casi nada, yo hablaba de animales y películas infantiles, el de apoco se fue soltando y terminamos hablando de dibujos animados, bebo un sorbo de la botella de coñac y me dice:
-que es eso?
-es bebida, nada más - el se queda mirando un poco, se limpia las manos pues no dejaba de tomar de la tierra pastos y ramas y dice mirando para otro lado:
-es que yo tengo sed
-bueno, te daría, pero esta bebida es mala
-¿por que es mala?
-Por que es para grandes
-Entonces los grandes son malos
-A veces
-¿Tu eres malo?
-A veces – y al decir esto el comienza a hacer pucheros de nuevo, me dio entre pena y ganas de reír, pobrecito.
-No no, no soy malo, mira, para probártelo iré al negocio contigo y compraremos una bebida para niños
-Ya bueno - dijo sacudiéndose nuevamente los pantalones y agregando “a mi me gusta la bebida roja!”.
Así terminamos bebiendo juntos en aquella plaza, él una Bilz y yo mi coñac, saben? Es entretenido tener un amigo de 3 o 4 años, sus ideas, sus temas, uno se queda muy tranquilo escuchándolos o viéndolos jugar, me mató cuando me dijo ya mas en confianza “es que no estoy tan perdido porque, porque… porque había venido aquí antes, con la nana, ella me compraba superocho, pero no se bien como volver a mi casa” y antes de responderle cualquier cosa me dice “quieres ser mi amigo?” a lo que respondo “serás mi mejor amigo” y el continúa jugando.

De pronto llega su mamá algo enojada al parecer y lo toma en sus brazos rápidamente, sin mirarme siquiera, y comienza a retarlo “vas a ver cabro de porquería nomás” “te dije que no hables con cualquiera” “tengo que tenerte encerrado acaso? Si en la tarde vendríamos a la plaza!”
Vaya… no esperaba las gracias pero.. bah! Si las esperaba, vieja de mierda, más encima la estaba pasando realmente bien con el niño, era agradable y no nos pudimos despedir, solo me miraba calladito haciéndome chao con su mano …
En fin, regreso a mi casa, entro sin ganas la botella ya va cerca de la mitad, tomo el computador, pienso en ver una película, a si que pongo una francesa de Phillipe Garrel, comienza la película pero no la pesco, miro la carta nuevamente y la tomo en mis manos, quizás debiera abrirla, o quemarla? En todo caso ya no tiene mucho sentido esto, abrirla y leerla probablemente haría que me entristeciera, y por dios que no quiero andar así, ya me basta con intentar desperezar este día y desmarcarme de la nostalgia, pero por otro lado, ignorarla o tirarla a la basura es tonto, debiera leerla nomás, por lo que fuimos debiera abrirla, aunque se haya ido, aunque le haya dado lo mismo, puta igual bien, busca su felicidad y si está en ese país de mierda, nada se puede hacer, me siento en la cama de nuevo, y la abro al percatarme que viene una foto de ella tiro la carta al lado, miro la foto, está hermosa, más hermosa que nunca, se ve bien, pero su rostro me mata, tiene algo de felicidad infeliz, me tiro para atrás y con mi brazo tapo mis ojos, si, lagrimones, tal cual los tenía el niño que conocí en la plazuela, quizás como dijo el muchacho yo también he estado aquí antes, pero no se volver. Tiro la foto al lado, está cae boca abajo, me repongo y veo que tiene algo escrito atrás, me siento en el suelo y comienzo a leer…

“es una buena ciudad, es un buen trabajo, diría que es una buena vida pero no puedo, mi amor, te extraño, quiero que te vengas, sino me iré yo… de verdad, te necesito y amo”

Fue como si el engranaje de mi cabeza fuera aceitado, me paro, me pongo la chaqueta, la misma café que tenia la carta, tomo la carta y la foto y la meto en un libro y este en mi bolso, salgo, en mi cabeza comienza a sonar una y otra vez Ballad of Jim Jones, de los “Brian Jonestown Massacre”, camino con dirección fija, derramando en la calle la media botella de coñac, me dirijo a la plaza a la que nos gustaba ir, en la que caminábamos alrededor, avanzo alegre, sonrío incluso, me tiro al pasto y comienzo a leer su carta…

2 comentarios:

MAJO FLORES dijo...

pucha me dio como pena, veo nubladdo :( teamo meencantan tus historias

.A dijo...

Me gusta, me gusta este cuento.

Saludos FreddyFreddy =)