jueves, 19 de marzo de 2009

Muralla roja

Parado al lado de ese muro que se ve tan bien, un helado día de sol, zapatos con hebilla y una bufanda rojo con amarillo, no espere que ella me dijera que nos viéramos así, no lo tomen a mal, de verdad me gusta este lugar, pero creo que la subestime, ya saben, creí que me diría otro lugar mas acogedor, este no es tan cómodo, pero hace sentir bien. Llega con la mitad de su cara sumida en el cuello de su abrigo, toca mi pelo, me mira y sonríe, hace bastante tiempo que no hablábamos, hace bastante tiempo que no quería verla, y ahora? ahora no sé, solo dije que si, no sabiendo si lo arruine completamente o esto lo mejorará todo. Ella me mira sin decir nada, dice algo pero tengo mi cabeza en "mute", no me mal interpreten, si codifiqué lo que dijo, pero fue algo así como un "tanto tiempo" o "al fin nos vemos" nada que merezca una respuesta (ella al menos no me responde ese tipo de cosas). De pronto siento un pánico terrible, me dan ganas de estar con los chicos mostrándoles la ultima canción que compuse con mi guitarra, canción muy Beatles y muy de ella.
Me dan ganas de agarrarla y ponerle en sus oídos unos ficticios audífonos y decirle, "escucha este tema, y soñemos como antes!" pero era todo imposible, caminamos mejor, por la orilla del lago, bastante agradable a pesar lo tenso de la situación, estaba tan nublado que se veía hermoso, ya saben, tonos. Ella de apoco se fue soltando, hasta caminar y dar vueltas, saltar, reír alrededor mío, tal como me gustaba, como lo hacia antes y me dejaba vivo, volvió a tocar mi pelo, esta vez para desordenármelo, y se rió, esa risa era porque también me extrañó, y era una invitación a que yo me suelte también, a ser yo, con todo el riesgo que ello implica, al pasar media vuelta yo ya estaba bromeando con ella, tal cual antes, cuando éramos muy pareja. De pronto, al pasar una vuelta y ya sentarnos en la helada escalera de cemento lo supe, ella, ella es tan dulce y tiene "eso"... me dio algo de nostalgia, maría seguía alegre, pero ya mas cansada y mas tranquila, saque el ultimo cigarro que quedaba y lo compartimos. pasan horas, ella se duerme en mi hombro, profundamente, en paz diría, le cierro bien los botones de su abrigo y hago lo mismo con el mio, será una muy larga noche, mas que cualquiera. No me gusta que el amor me importe tanto.

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