jueves, 27 de diciembre de 2007

Los guantes de papá.

La tarde llegó rápido, la hora de partida apareció violentamente, por fin abandonaba a mi papá, lo dejaba solo, con su gimnasio, su boxeo, su mal genio, con sus putas de ocasión. Para mañana ya estaré viviendo con mi mamá, mis hermanas menores, viendo el asunto de mis estudios superiores, estudiando una carrera que me guste, dejando atrás las ideas que tenia mi viejo sobre mi futuro como boxeador.
Nunca debí quedarme con el, nunca, a veces tengo la idea que para lo único que me usaba era de saco de arena para sus puñetazos desmedidos… ya no importa, eso termina hoy, pensar estas hueás solo hacen que me pregunte; ¿porque mierda en el momento en que se separo de mi mamá decidí quedarme con el?, nadie lo aguanta… debió ser porque mis dos hermanas se fueron con mi mamá, entonces me sentí obligado a no dejar al viejo solo, pero claro, a el le importó una raja eso, y me aporreaba cada vez que podía en su Ring de mala muerte, (el que manche con sangre de mi nariz varias veces) Recuerdo la primera vez que me subió a ese puto cuadrilátero, tenía unos 12 años, se acababan de divorciar, vivíamos en el gimnasio (como hasta el día de hoy) el estaba practicando, ya era tarde, me mandó a comprar pan para tomar once, no se en que estaba pensando, tal vez estaba tan concentrado en no fallarle en no hacerlo enfadar, en no probar sus correazos, que le fallé, traje papas, un kilo de papas, llegué nervioso, le pasé la bolsa, me miró, no se sacó el cinturón, en cambio de eso dijo “súbete, ven acá, te enseñaré a ser hombre” y claro, me dio una paliza…

***

Definitivamente, debí quedarme con mi mamá desde un principio, era tan evidente que el era el que rompía la paz en la casa, a veces demoraba, no llegaba, comenzábamos a comer sin el, era todo tranquilo, hacíamos bromas, nos reíamos, pero de pronto el llegaba, con la cara larga, algo no le salió bien en el día, y su familia estaba para soportarlo, había que traerle las pantuflas, había que servirle vino, había que pasarle el control remoto de la TV Y de nuestras vidas, la comida se volvía tensa, a veces mi mamá le hablaba, cualquier cosa, el a veces respondía, a veces no. No se como mi mamá se casó con el, no todos los días se casa un boxeador con una escultora. Al principio (según mi mamá) era todo color de rosas, el era un joven boxeador apuesto que noqueaba a mas tipos de los que veía, y ella disfrutaba lo que hacía, esculturas, hizo varias sobre el, se las dejó antes de irse, el las guardó en una bodega y nunca mas abrió esa puerta.
Pero ahora por fin, por fin acepté el irme con mi mamá, me aburrí de este viejo de mierda, este viejo hijo de puta (literalmente) que solo se preocupa de regresar a ser el boxeador que fue antes, no entiende que ya cagó, el box pasó para el, lo dejó atrás, el box corre mas rápido que el, es inevitable, está mas viejo, más lento, y por desgracia, mas cascarrabias.

***

Dejo de pensar, recordar, siento mis manos húmedas, estoy en el camarín, sentado, mí bolso al lado, es deprimente que en un bolso apenas entren mis cosas, se está cerrando el gimnasio, se hace tarde, debo despedirme o simplemente salgo? No, no puedo, es mi viejo igual, siento los pasos de los pocos alumnos que tiene mi papá, van saliendo, cuando pasan cerca del camarin escucho que uno dice que pretende cambiarse de gimnasio, a uno de kick boxing, otro se queja que mi papá es demasiado brusco. El queda solo como de costumbre, tirando algunos golpes recordando quizás que campeonato, intentando sentirse en sus años mozos, sus buenos años… Me levanto, me acercó al lavamanos, bebo algo de agua y mojo mi cara, con mi mano aún mojada tomo mi bolso, abro la puerta desgastada por la humedad y salgo, ahí lo veo, tirando algunos crochet, uppercuts y uno que otro hook…

***

- me voy – digo con una voz de púber que apenas la cambia, el no responde nada, sigue en lo suyo.
- Me voy – repito con voz un poco más segura.
- Agarra tus guantes huevón – dice sin mirarme, claro, ni siquiera le preocupa que me vaya, después de todo soy un peso menos para el.
- No puedo, estoy atrasado – respondo.
- Porque no te viniste a despedir antes entonces? Agarra los guantes nomás - dice casi enojado, lo agarro, me vendo las manos, me saco mi polera gris y me quedo solo con mis jeans, acomodo bien mis guantes y decido subir, después de todo será la ultima pelea, no habrá otra, aguanto esto y chao para siempre… Subo, lo miro fijo, no como antes, ahora la mirada es fija, el se acerca, dando sus pasos que pareciera que se enterraran en el cuadrilátero, un buen fajador sin duda… yo espero, solo lo espero, el se queda demasiado cerca, podría golpearlo, pero lo espero…
- Atácame po hueón! – grita. Entonces entiendo que además de mi ultima pelea con mi viejo, puede ser además una pequeña oportunidad de venganza, lo atacaría como nunca, a golpearlo realmente fuerte, con odio... así lo intento, mi zurda es rápida, se que a el le incomoda, pero ni se notó, el al momento que me la esquivaba conectaba un golpe entre mis doloridas costillas, ese golpe no fue como otros, este no me dejó sin ganas de pelear, no me dejó temeroso, no me dejó con ganas de llorar e irme a mi cama, al contrario, para sorpresa de mi viejo y mía me encendió aun más, e intenté como sea de llegar a su cara, con algún puñetazo certero, sentí tal vez tres golpes en mi contra, o más, no les prestaba atención, solo quería su nariz en mi puño… ese afán tan cegado me hizo bajar la guardia mucho, mis piernas se tambaleaban y apenas comenzábamos…

***

No lo vi venir, para nada, solo sentí algo similar a un trueno descolocador en mi cara, el que no paró hasta que caí de raja en la lona… me rompió la ceja, la sangre corría como un chorro, entre la sangre apenas lo veo, me levanto, maldiciéndolo, “viejo culiao” repito una y otra vez, no lo veo bien, aun estoy aturdido, seco la sangre con mi guante y lo veo… está con los brazos caídos, “lo voy a atacar” pensé, pero el estaba demasiado pasivo, demasiado muerto, de hombros abajo, de cara semi agachada mirando su guante untado con mi sangre… el se acerca, nosé si bajar mi guardia o seguir, opto por lo ultimo, me quedo en guardia, la sangre me impide ver, el se acerca lo suficiente como para darle un buen golpe, así lo hago, con más miedo que coraje… le rompí el labio… solo al sacar el sudor y sangre de mis ojos logro verlo bien, el viejo está llorando, se acerca más, me abraza, me abraza fuerte, yo aún tenso, lo abrazo sin entender nada, nunca me había abrazado, nunca había llorado con el... nunca lo había golpeado.

2 comentarios:

aerolitos dijo...

oie weon.realmente bueno el cuento,enserio,me enganchó caleta,la ura.sentí algo raro en mi eso si,bueno tu comprendes.
Adivina a quien vi hoy,asi que a las 10 y media en el viejo restaurant chino.un abrazo viejo,nos vemos

Infórmate [Chile] dijo...

jaja weon puta que la escribes bien
la cagai weon,
eso si espero que sea solo parte de la ficcion
se cuida

F